Chicas liberales de los nuevos tiempos

Si vivimos en una sociedad puritana o no, es algo que no tengo muy claro. Y si lo hacemos en una sociedad verdaderamente igualitaria, tampoco lo tengo claro, aunque reconozco los esfuerzos que se hacen desde los gobiernos para que esto sea así. Claro que lo que en teoría es perfecto y suena de maravilla, en la práctica suele tener más fallos de los que nos pensamos, y así, cambiar la mentalidad social hacia otra más paritaria y liberal puede costar un esfuerzo más arduo de lo que nos pensamos; y para colmo, no es cuestión de leyes ni discursos.

Hay que ser conscientes de que la mentalidad machista, o como mínimo no igualitaria, ha estado instaurada en la cualquier sociedad durante milenios, con sus distintas características culturales, sí, pero muy parecida en cualquier período de tiempo. Y aunque nos guste pensar que en la actualidad somos una sociedad moderna y progresista, que se conduce por los derechos fundamentales que todos estamos de acuerdo que son los correctos, nos queda aún mucho camino por recorrer. Y si alguien piensa que no es así, le diré que sólo hay que fijarse en pequeños detalles de nuestro día a día, como el que os diré a continuación.

Para empezar, creo que los jóvenes, por supuesto, son la clave para este cambio de sociedad, que nunca es demasiado temprano para comenzar. Sin embargo, para cambiar la mentalidad de ellos, es necesario que los mayores también lo hagan, y eso es difícil de conseguir considerando el enganche que hay al porno jovencitas. ¿Crees que esto no es señal de nada? Pues te equivocas, pues no sólo seguimos siguiendo una pornografía que en esencia es machista (ya sabes, eso de que está hecha por hombres y para hombres), sino que además lo inculcamos a nuestros chicos jóvenes, que a su vez reflejan esto en las chicas jóvenes que tienen a su alrededor. Por supuesto, lo ideal es que se den cuenta que el porno es sólo una manifestación artística destinada a la excitación, diciéndolo corto y conciso; pero no todos tienen la madurez necesaria para entenderlo antes de haberlo asimilado como una ley de vida, y cuando es así, es difícil erradicarlo. Así que es difícil que nuestras veinteañeras se ven libres de esta visión que el género masculino tiene de ellas, porque ¿a quién no le gusta una chica joven y guapa y tiene pensamientos guarros con ella, sobre todo si es en vivo y en directo?

Por supuesto, antes de que todo esto llegue de alguna manera a los hombres, ha llegado antes a las féminas, porque siempre son más rápidas en asimilar todo. Y hay muchas jovencitas que saben que son ellas mismas las que tienen que hacer que esos cambios se vayan introduciendo poco a poco en la sociedad. Algunas de ellas llevan estas iniciativas un poco a los extremos, quizá salir a la calle desnudas, o sin ropa interior, sea demasiado por ahora, y no porque un servidor lo considere escandaloso; sino porque, en la sociedad actual, se estaría más pendiente de la piel que pudiera llegar a verse o no que de su verdadero significado. ¡Qué le vamos a hacer, los tíos babeamos por ver carne desnuda, no lo podemos evitar!

¿Y podrá esto cambiar? También hay que tener en cuenta que el hombre siempre es hombre, y no está muy claro si está en nuestros genes eso de evitar mirar a una mujer y catalogarla por su belleza. Es una asignatura pendiente que tiene el género masculino, y quizá esté tan arraigada en nosotros, que sea realmente un cuestión instintiva, sin que la educación ni la conciencia social puedan hacer mucho por ello. Porque al fin y al cabo ¿está tan mal que le gusten a uno las mujeres?